Como Mejorar Mi Inglés

Las mejores aplicaciones para aprender inglés en 2026

Equipo Comigo · 22 de julio de 2026 · 33 min de lectura

Las mejores aplicaciones para aprender inglés en 2026

Abres la tienda de aplicaciones y escribes "aprender inglés". Aparecen cientos de resultados. Todas prometen lo mismo: inglés fácil, rápido y divertido, en solo unos minutos al día.

Y sin embargo, seguro conoces a alguien que lleva años usando estas apps y todavía se congela cuando un extranjero le pregunta la hora. Quizá esa persona eres tú.

Esta guía existe para resolver eso. Vamos a comparar las aplicaciones para aprender inglés más conocidas de 2026, sin humo: qué hace bien cada una, dónde se queda corta y cuál te conviene según tu objetivo real.

Una aclaración antes de empezar. Este sitio lo hace el equipo de Comigo, una app para hablar inglés. Te lo decimos en el primer párrafo porque una comparación que esconde eso sería tramposa. Aun así, vamos a ser justos con todas las demás. Cada una hace algo muy bien. La pregunta es si ese algo es lo que tú necesitas.

En esta guía

La pregunta que decide todo

Antes de descargar nada, responde esto: ¿qué quieres poder hacer en inglés?

No vale "aprender". Aprender no es un objetivo, es una dirección. Un objetivo es algo que puedes imaginar: pedir comida en un viaje sin señalar el menú. Pasar una entrevista de trabajo. Ver una serie sin subtítulos. Hablar con tu cliente sin sudar frío.

Piénsalo un momento. En serio.

Porque cuando la gente lo piensa, casi siempre llega a la misma respuesta: quiero hablar. Quiero mantener una conversación sin traducir cada frase en mi cabeza. Quiero que las palabras salgan.

Y aquí está el problema. La mayoría de las aplicaciones para aprender inglés no entrenan eso.

Entrenan otra cosa: reconocer. Tocas la respuesta correcta. Ordenas palabras. Unes parejas. Escuchas y eliges. Todo eso sirve, y mucho, sobre todo al principio. Pero es una habilidad distinta de producir frases con tu propia boca, bajo presión, en tiempo real.

Es la diferencia entre ver videos de natación y meterte al agua. Puedes ver mil videos. El día que te tires a la piscina, tu cuerpo no va a saber qué hacer, porque nunca lo practicó.

Con el inglés pasa igual. Entender es una habilidad. Hablar es otra. Se parecen, se ayudan, pero no se sustituyen. Por eso existen millones de personas que entienden series, canciones y correos en inglés, y aun así se bloquean en una conversación de dos minutos. Si eso te suena, no estás roto. Solo entrenaste una mitad del idioma.

Dos teléfonos comparados: uno con un altavoz tachado que representa las apps silenciosas y otro con un micrófono y ondas de sonido que representa las apps donde hablas
La gran división: apps que puedes usar en silencio y apps que te obligan a hablar.

Así que esta guía divide el mundo en dos familias.

La primera: apps silenciosas. Puedes completarlas enteras sin decir una palabra en voz alta. Duolingo, Babbel, Mosalingua y compañía viven aquí casi todo el tiempo.

La segunda: apps que te hacen hablar. Con un tutor, con un desconocido o con una inteligencia artificial, pero hablando en voz alta, sí o sí. Cambly, Preply, HelloTalk, Tandem, ELSA y Comigo viven aquí.

Ninguna familia es "mala". Pero si tu cuello de botella es hablar, y para la mayoría lo es, una app de la primera familia no lo va a arreglar sola. Por muchos años que la uses. Eso no lo dice la publicidad de nadie, y es lo primero que necesitas saber antes de elegir.

Por qué casi todas las apps son silenciosas

Vale la pena entender el porqué, porque no es casualidad ni maldad.

Los ejercicios de tocar son fáciles de corregir para una máquina: la respuesta es A o es B, punto. Son cómodos de usar en cualquier parte: en el metro, en la oficina, en la cama con alguien durmiendo al lado. Y producen una sensación inmediata de avance: palomita verde, sonido de acierto, barra que sube.

Hablar es lo contrario en todo. Evaluar voz humana con precisión es tecnología difícil que apenas maduró en los últimos años. Hablar en voz alta exige un lugar y un momento. Y equivocarte con la boca duele más que equivocarte con el dedo, porque se siente personal.

Así que durante una década entera, la industria tomó el camino fácil: ejercicios silenciosos, medibles y cómodos. Millones de usuarios, resultados de comprensión decentes, y una generación completa de estudiantes que "sabe" inglés sin poder hablarlo.

La buena noticia es que eso ya está cambiando. El reconocimiento de voz actual puede evaluarte palabra por palabra, y varias apps de esta guía lo usan en serio. La mala noticia es que la mayoría todavía lo trata como un extra opcional. Por eso esta guía insiste tanto en la primera pregunta del método: ¿te hace hablar, o solo te deja hablar si tú insistes?

Cómo evaluamos cada aplicación

Para que esta comparación sea útil y no una lista de descripciones copiadas de la tienda, medimos todas las apps con las mismas cuatro preguntas. Son simples a propósito.

¿Te hace hablar en voz alta?

La pregunta reina. ¿Puedes completar una lección entera en silencio, en el autobús, sin que nadie note que estás "estudiando inglés"? Si la respuesta es sí, la app entrena tu ojo y tu oído, no tu boca.

Ojo: no es lo mismo "tiene ejercicios de hablar" que "te hace hablar". Muchas apps tienen ejercicios de voz opcionales que puedes saltar con un botón. Y adivina qué hace todo el mundo cuando está cansado. Los salta.

¿Te dice qué dijiste mal?

Hablar sin feedback es como lanzar dardos con los ojos vendados. Puedes lanzar mil y no mejorar, porque no sabes dónde caen.

El buen feedback es específico. No "casi, intenta de nuevo", sino "esta palabra sí, esta palabra no". Cuanto más fino el detalle, más rápido corriges. Un tutor humano hace esto muy bien. La tecnología de voz ya lo hace bastante bien también. Una app que solo dice "correcto" o "incorrecto" sobre la frase entera te deja adivinando.

¿Te hace volver mañana?

La app perfecta que abandonas en dos semanas vale menos que la app decente que usas seis meses. La constancia gana a la intensidad, siempre. Sobre esto escribimos a fondo en nuestra guía completa para mejorar tu inglés, pero la versión corta es esta: el idioma se construye con repeticiones diarias, no con atracones de domingo.

Por eso valoramos las rachas, los juegos, los recordatorios y todo lo que te empuje a volver. Algunos lo llaman "gamificación de juguete". Nosotros lo llamamos la diferencia entre el día 14 y el día 140.

¿Es honesta con el precio?

No vamos a poner precios exactos aquí, porque cambian según el país, la moneda y las ofertas del mes. Lo que sí vamos a decirte es el modelo: cuál es gratis de verdad, cuál es gratis con truco, cuál es una suscripción mensual y cuál se paga por hora de clase.

Y una regla de oro: el costo real de una app no es el dinero. Es tu tiempo. Seis meses en la app equivocada cuestan más que cualquier suscripción.

Lo que no medimos, a propósito

También te debemos decir qué dejamos fuera, porque ahí se esconde mucho marketing.

No medimos cuántos idiomas ofrece cada app. Tú quieres aprender uno. Que la app enseñe 40 idiomas te sirve exactamente igual que un restaurante con 200 platos: suena impresionante y no mejora tu cena.

No medimos descargas ni premios de "app del año". Popularidad mide marketing, no resultados. Las chanclas más vendidas del mundo no son el mejor calzado para correr un maratón.

Y no medimos promesas de velocidad. "Fluido en tres meses" es una frase de anuncio, no un plan. Cuánto tardas depende de tus horas, tu nivel de partida y tu método, y de eso hablamos con números reales en otra guía. Cualquier app que te prometa una fecha sin conocerte está adivinando.

Cuatro preguntas, entonces: te hace hablar, te corrige fino, te hace volver, es clara con el precio. Con esa vara medimos todo lo que sigue.

La tabla comparativa de 2026

Aquí está todo el panorama de un vistazo. Debajo de la tabla desmenuzamos cada app con calma.

Paneles de comparación abstractos flotando sobre un fondo claro, con un panel morado ligeramente adelante del resto
Ninguna app gana en todo. Cada una fue diseñada para un trabajo distinto.
AppEnfoquePunto más fuertePunto débilIdeal para
DuolingoHábito y gamificaciónLograr que vuelvas todos los díasPuedes terminar lecciones sin hablarConstruir el hábito desde cero
BabbelCurso estructuradoDiálogos útiles de la vida realPoca conversación espontáneaQuien quiere un curso ordenado
BusuuCurso + comunidadCorrecciones de hablantes nativosEl feedback tarda en llegarFeedback humano sin pagar clases
CamblyTutores por videoConversación real casi al instanteCuesta, e intimida al principiantePráctica con nativos sin agendar
PreplyMarketplace de tutoresEliges tutor, precio y horarioAgendar y comprometerse da perezaClases formales a tu medida
ELSA SpeakPronunciaciónFeedback finísimo de cada sonidoEjercicios sueltos, no conversaciónPulir acento y sonidos difíciles
MosalinguaVocabularioRepetición espaciada que funcionaNo entrena hablar ni improvisarMemorizar frases útiles rápido
HelloTalkIntercambio de idiomasPráctica gratis con nativos realesDependes de desconocidosQuien ya se anima a hablar
TandemIntercambio de idiomasComunidad grande y activaCalidad de práctica muy variableConversación informal gratis
ComigoHablar desde el día unoFeedback palabra por palabra al hablarSolo inglés y portugués como metasQuien entiende pero no habla

Tres cosas saltan a la vista.

Primero: ninguna app gana en todas las columnas. La "mejor app para aprender inglés" en abstracto no existe. Existe la mejor para tu objetivo.

Segundo: las fortalezas casi no se pisan entre sí. Duolingo es imbatible creando hábito. ELSA es imbatible afinando sonidos. Preply te da un humano de verdad. Son herramientas distintas, no versiones mejores o peores de lo mismo.

Tercero: fíjate en la columna de puntos débiles. Casi todas las apps silenciosas comparten el mismo: no te hacen hablar. Y casi todas las que te hacen hablar comparten otro: dependen de otra persona, con su costo, su horario o su paciencia. Ese hueco entre las dos familias es exactamente donde más gente se queda estancada.

Ahora sí, una por una.

Duolingo: la máquina de hábitos

Empecemos por la más famosa del planeta. Duolingo convirtió el estudio de idiomas en un juego que millones de personas abren a diario, y eso, se pongan como se pongan los puristas, es un logro enorme.

Lo que hace muy bien

Duolingo entendió antes que nadie que el problema número uno no es la gramática. Es abandonar.

Todo en la app está diseñado para que vuelvas: la racha que no quieres romper, las ligas semanales, los recordatorios del búho, las lecciones que duran menos que una fila del supermercado. Funciona. Hay gente que no ha faltado un solo día en años.

Su versión gratuita es de las más generosas que existen. Con anuncios y con vidas limitadas, pero puedes avanzar de verdad sin pagar. Si buscas apps de inglés gratis para empezar hoy mismo, es una puerta de entrada legítima.

Y para un principiante absoluto, las primeras unidades cumplen: vocabulario básico, estructuras simples, mucha repetición amable. Es una forma suave de perderle el miedo al idioma.

Donde se queda corta

Ahora, la parte que la publicidad no cuenta. La mayor parte del tiempo en Duolingo se va en tocar, ordenar y unir. Traduces frases tocando palabras que ya están ahí. Eso entrena reconocimiento, no producción.

Tiene ejercicios de voz, sí. Pero son una fracción pequeña, la evaluación es poco exigente y se pueden saltar. Resultado: puedes tener una racha de 800 días y congelarte pidiendo un café en Miami. No es un fallo tuyo. Es que entrenaste exactamente lo que la app te pidió entrenar, y hablar no estaba en el menú.

El otro límite es el techo. Pasado el nivel intermedio bajo, el avance se siente lento y repetitivo. Si quieres saber cuántas horas reales separa cada nivel del siguiente, te lo contamos en cuánto tiempo se tarda en aprender inglés, y la conclusión es dura: las apps de tocar respuestas rinden cada vez menos por hora invertida a medida que subes.

Para quién es

Para el principiante total que necesita, antes que nada, un hábito diario que no duela. Para eso, sigue siendo la reina. Solo no le pidas lo que no ofrece: no es una app para hablar inglés, y usarla como si lo fuera es la receta clásica de "tres años de racha y cero conversaciones".

Un consejo de uso si te quedas con ella: trátala como calentamiento, no como entrenamiento completo. Diez minutos de Duolingo para encender el motor, y después algo que te haga producir: leer una frase en voz alta, escribir tres oraciones propias, contarle tu día a la pared en inglés. Suena ridículo. Funciona.

Babbel: el curso ordenado

Si Duolingo es un parque de diversiones, Babbel es un aula bien organizada. Menos confeti, más contenido.

Lo que hace muy bien

Babbel se siente como un curso de verdad. Las lecciones siguen un plan: diálogos de situaciones reales (presentarte, pedir en un restaurante, una llamada de trabajo), vocabulario en contexto y explicaciones de gramática en tu idioma, en el momento justo y sin sepultarte en teoría.

Esa estructura es su gran regalo. Nunca te preguntas "¿y ahora qué estudio?". El camino está trazado, cada lección construye sobre la anterior, y las repeticiones de repaso vuelven en el momento correcto para que no se te olvide lo de la semana pasada.

Su modelo es suscripción mensual o anual, sin versión gratuita seria. A cambio, no hay anuncios ni vidas: pagas y estudias en paz.

Donde se queda corta

El mismo talón de Aquiles de casi toda su familia: puedes completar Babbel entero prácticamente en silencio. Hay ejercicios de repetir frases con reconocimiento de voz, pero son un condimento, no el plato. La conversación espontánea, esa donde nadie te da las palabras y tienes que fabricar la frase tú, no se entrena aquí.

También es, digámoslo con cariño, un poco seria. Si tu problema es la constancia, Babbel no pelea por retenerte con la ferocidad de otras. Es un buen profesor que asume que eres un alumno disciplinado. Si no lo eres, el curso ordenado se queda ordenadito y sin abrir.

Para quién es

Para quien quiere la estructura de una academia sin el horario de una academia. Si te gusta estudiar con orden, entender el porqué de la gramática y avanzar por un temario claro, Babbel es probablemente la mejor app para aprender inglés de su categoría. Combínala con algo que te haga hablar, y tienes una base muy sólida.

Hay un perfil concreto al que le sienta especialmente bien: el adulto que ya estudió inglés hace años y quiere reconstruir sobre esos restos. Babbel ordena lo que quedó, rellena los huecos y le pone contexto adulto (trabajo, viajes, trámites) a lo que en el colegio eran listas de verbos sin alma. Si tu último contacto con el inglés fue un aula con pizarrón, empezar aquí se siente como volver a casa, pero con mejores muebles.

Busuu: correcciones de gente real

Busuu juega en la misma liga que Babbel, con una carta propia que ninguna otra app de cursos tiene tan integrada: la comunidad.

Lo que hace muy bien

La idea es simple y brillante. Terminas un ejercicio de escritura o grabas un audio corto, y lo envías a la comunidad. Hablantes nativos de inglés lo corrigen, a veces en minutos. Tú, a cambio, corriges a los que aprenden tu idioma.

Ese momento en que un humano real subraya tu frase y te escribe "suena más natural así" vale oro. Es feedback que ningún algoritmo de opción múltiple te da, y además pica bonito: saber que una persona va a leer lo tuyo te hace esforzarte más.

Alrededor de eso hay un curso completo y bien hecho, con niveles alineados al marco europeo (A1 a C1), planes de estudio con fechas y repasos inteligentes. La base es gratuita; lo potente, incluida buena parte del feedback y la gramática, vive en la suscripción premium.

Donde se queda corta

El feedback comunitario es asíncrono. Escribes ahora, te corrigen luego. Para escritura es perfecto. Para hablar, no alcanza: una conversación no te espera mientras revisas correcciones de ayer.

Además, la calidad de las correcciones depende de quién te toque. A veces te corrige alguien excelente y aprendes muchísimo. A veces te llega un "good job!" y ya. Es el precio de lo gratuito y humano: generoso, pero irregular.

Para quién es

Para quien quiere un curso serio y además una dosis real de contacto humano sin pagar clases particulares. Especialmente buena si te cuesta la escritura o quieres validar que lo que produces suena natural. Para soltar la lengua en tiempo real, necesitarás complementarla.

Un truco para exprimirla: corrige tú también, y hazlo bien. Suena contraintuitivo, pero explicar por qué una frase en tu idioma "suena rara" te obliga a pensar en cómo funcionan los idiomas, y ese músculo se transfiere directo a tu inglés. Además, los usuarios que corrigen generosamente suelen recibir correcciones más generosas de vuelta. La comunidad tiene memoria.

Cambly y Preply: tutores humanos de verdad

Saltamos de familia. Aquí ya no hay ejercicios de tocar: hay una persona de carne y hueso al otro lado de la pantalla, esperando que hables.

Seamos claros desde ya: hablar con humanos es lo mejor que existe para aprender a hablar con humanos. Nada lo reemplaza del todo. La pregunta es si estás listo para empezar ahí, y cuánto cuesta mantenerlo.

Cambly: conversación al instante

Cambly te conecta por video con tutores nativos, muchas veces en cuestión de segundos, sin agendar. Abres la app, tocas un botón y hay un ser humano sonriéndote y preguntándote por tu día.

Su modelo es una suscripción que compra minutos de conversación por semana. Los tutores son pacientes, están acostumbrados a todos los niveles, y la conversación libre es exactamente el músculo que las apps silenciosas no tocan.

Lo difícil: los minutos vuelan y la suscripción se siente cara comparada con una app normal. Y la falta de estructura corta ambos lados: libertad total también significa que, si no llegas con temas y objetivos, muchas sesiones se quedan en charla simpática sin rumbo.

Preply: el marketplace de profesores

Preply es otra cosa: un mercado gigante de tutores donde eliges por precio, especialidad, reseñas y horario. ¿Necesitas preparar una entrevista? ¿Inglés médico? ¿Un profesor que hable tu idioma para explicarte gramática? Hay alguien exacto para eso.

Pagas por hora de clase, y el rango de precios es amplísimo. Un buen tutor de Preply, visto cada semana durante meses, es de lo más efectivo que el dinero puede comprar para tu inglés.

La fricción es la logística. Agendar, coincidir con zonas horarias, cancelar, reagendar. Cada clase es una cita, y las citas se posponen. El famoso "esta semana estoy liado, la próxima retomo" ha matado más progreso que cualquier método malo.

Cómo sacarles el jugo si las eliges

Si decides invertir en tutores, tres reglas multiplican lo que recibes por cada hora pagada.

Una: llega con tema. "Hoy quiero practicar la llamada que tengo el jueves" rinde el triple que "hablemos de lo que sea". El tutor te corrige sobre algo que de verdad vas a usar.

Dos: pide corrección incómoda. Muchos tutores, por amabilidad, dejan pasar errores para no cortar la conversación. Dilo explícito en el minuto uno: "interrúmpeme cada vez que me equivoque". Para eso pagas.

Tres: graba o anota. Los errores que cometes en clase son tu lista de estudio personal, más valiosa que cualquier temario genérico. Cinco minutos de repaso después de cada clase fijan lo corregido.

El problema que nadie dice en voz alta

Y ahora el elefante en la sala: para un principiante tímido, una videollamada con un desconocido nativo es aterradora.

No es un detalle menor. Es LA razón por la que miles de personas pagan estas plataformas, toman dos clases y desaparecen. El miedo a quedarse en blanco frente a un extraño es tan real que le dedicamos una guía entera: cómo perder el miedo de hablar inglés. La conclusión de esa guía aplica aquí: la confianza se construye en privado primero, y se estrena en público después.

Para quién son

Para nivel intermedio en adelante, o para principiantes valientes, son oro puro. Si te congelas con desconocidos, no empieces aquí: llega aquí. Es un destino buenísimo, no una primera parada.

Las especialistas: ELSA Speak y Mosalingua

Estas dos no intentan ser tu app principal. Son especialistas: hacen una sola cosa, y la hacen mejor que nadie.

ELSA Speak: el microscopio de tu pronunciación

ELSA usa reconocimiento de voz para analizar tu pronunciación con un nivel de detalle que impresiona. Dices una frase y te marca, sonido por sonido, qué dijiste bien, qué dijiste regular y qué dijiste directamente en otro idioma inventado.

Un micrófono grande rodeado de marcas de verificación verdes y una cruz roja, representando el feedback de voz palabra por palabra
El buen feedback no dice que casi lo logras: te señala exactamente qué palabra corregir.

Para hispanohablantes es especialmente útil, porque ataca justo nuestros clásicos: la diferencia entre "ship" y "sheep", la "th", las vocales que en inglés son ocho y en español son cinco. Ejercicio a ejercicio, con porcentajes y comparación de audio, vas puliendo cada sonido.

Su modelo es freemium: pruebas gratis una parte pequeña, y la suscripción abre el resto.

¿El límite? ELSA te entrena como un fonoaudiólogo, no como un compañero de conversación. Repites frases hechas y recibes notas. Eso mejora tu acento, pero no tu capacidad de fabricar frases propias bajo presión. Es el gimnasio de un músculo concreto, no el deporte completo.

Perfecta como segunda app si ya hablas algo y quieres que te entiendan mejor. Como única app, se queda cortísima.

Una aclaración que tranquiliza a mucha gente: no necesitas acento perfecto. Necesitas ser claro. El objetivo de trabajar la pronunciación no es sonar como locutor de Londres, es que la otra persona no te pida repetir cada frase. Esa vara es mucho más alcanzable, y con los diez o quince sonidos que más confunden a los hispanohablantes cubres la mayor parte del camino.

Mosalingua: frases que se te quedan pegadas

Mosalingua es la menos glamorosa de esta lista y una de las más eficientes. Su método es la repetición espaciada: te muestra frases útiles justo cuando estás a punto de olvidarlas, que es el momento exacto en que repasarlas las fija en tu memoria de largo plazo.

Nada de confeti. Tarjetas, audio, repetir, calificar qué tan bien la sabías, seguir. Con diez minutos diarios acumulas cientos de frases útiles en pocas semanas, con una tasa de retención que las apps de juegos envidiarían. Funciona con suscripción, con un costo históricamente más contenido que la media.

El límite es evidente: memorizar frases es tener ladrillos. Hablar es construir la casa en tiempo real, con el terreno moviéndose. Mosalingua te da materiales de primera; el oficio de construir se entrena en otra parte.

Por cierto: las frases que memorizas se anclan mucho mejor cuando también las escuchas en contexto real. Nuestra guía de cómo mejorar el listening en inglés explica cómo convertir series y podcasts en ese contexto.

HelloTalk y Tandem: intercambio con desconocidos

La idea más vieja del mundo, en versión app: tú me enseñas tu idioma, yo te enseño el mío. HelloTalk y Tandem conectan a millones de personas para exactamente eso, y ambas se pueden usar gratis en lo esencial.

Lo que hacen muy bien

Son personas reales, conversaciones reales, cultura real. Chateas por texto, mandas audios, corriges y te corrigen con herramientas integradas, y si hay química, saltas a llamadas de voz. Todo con gente a la que le interesa genuinamente el intercambio, porque ellos también están aprendiendo.

Gratis. Con nativos. Sobre temas que te importan. Cuando funciona, es lo más parecido a tener amigos en otro idioma, que es, no lo olvidemos, el objetivo final de todo esto.

Donde se quedan cortas

Dependen al cien por ciento de desconocidos, con todo lo que eso implica.

La calidad es una lotería: compañeros que desaparecen, conversaciones que mueren en "hi, how are you", gente que solo quiere practicar tu mitad y olvida la suya. Filtrar toma tiempo y energía. Y en ambas apps hay una dosis inevitable de gente buscando algo más parecido a una cita que a una clase, cosa que las plataformas combaten, pero existe.

Y el requisito invisible: valentía. Escribirle a un extraño, mandarle un audio con tu inglés imperfecto, sostener una llamada. Si ya te atreves, es una mina de oro gratuita. Si todavía no, la app se queda instalada, muda, recordándote que "deberías" usarla.

Consejos si te animas

Un puñado de reglas hace la diferencia entre perder el tiempo y encontrar oro.

Escribe un perfil concreto: qué aprendes, qué ofreces, qué temas te gustan. "Me encanta el cine de terror y aprendo inglés para mudarme" atrae mejores conversaciones que "hi, I want practice English".

Propón estructura desde el inicio: quince minutos en inglés, quince en español, y corrección mutua por escrito. Los intercambios que duran son los que se parecen un poco a una cita de gimnasio, con día y hora fijos.

Y filtra rápido y sin culpa. ¿Alguien no responde, no corrige o desvía la conversación a terrenos raros? Siguiente. Hay millones de usuarios; tu compañero ideal existe, pero está detrás de varios intentos.

Para quién son

Para el intermedio sociable, son quizá el mejor secreto gratis del aprendizaje de idiomas. Para el tímido o el principiante, son un objetivo a mediano plazo, no un punto de partida.

Dónde encaja Comigo

Y llegamos a la nuestra. Repetimos la advertencia con gusto: Comigo es nuestra app, este sitio lo hace nuestro equipo, y tú decides cuánto descuento aplicarle a nuestro entusiasmo. Lo que sigue es la descripción honesta de qué hace y para quién es.

Comigo nace de un hueco que quizá ya notaste en esta guía. Las apps silenciosas no te hacen hablar. Las que te hacen hablar te ponen frente a un humano, con su precio, su agenda o su mirada. ¿Y la gente que necesita hablar pero no está lista para un público? Esa gente se queda sin app. Ese es el hueco.

Hablar es la lección, no un extra

En Comigo no existe la lección silenciosa. Cada lección es una conversación guiada: Capy, un carpincho que es tu compañero de estudio, habla con audio real, y tú respondes en voz alta al micrófono. La app te muestra, palabra por palabra, qué dijiste bien y qué no: verde, verde, rojo, verde.

Ese detalle cambia todo. No un "inténtalo de nuevo" genérico: la palabra exacta. Puedes repetir cada frase todas las veces que quieras, y si una se te atraganta dos veces, puedes saltarla y seguir. Nadie se queda trabado.

Son 66 módulos en 6 unidades que van de lo básico a viajar, estudiar, hacer amigos, vivir fuera y trabajar en inglés.

Free Speak: conversación real, sin guion

Cuando quieres soltarte de verdad, está Free Speak: conversación de voz en tiempo real con Capy, sobre lo que tú quieras, sin guion. Tú hablas, Capy responde al instante, con subtítulos sincronizados palabra a palabra. Tiene límites de uso por sesión y por semana, y cualquier palabra de la conversación se puede tocar y guardar para repasarla después.

Es, en la práctica, el entrenamiento de Cambly sin la parte que da miedo: nadie te juzga, nadie te espera, nadie se ríe. Te equivocas veinte veces y a Capy le da exactamente igual.

Juegos que también cuentan

La parte de arcade existe porque la constancia gana partidos. Capy Crossing (cruza la calle respondiendo traducciones), Word Duel, Card Match, Trap Words (¿dijo "ship" o "sheep"?) y Create a Word. Todos dan monedas y todos cuentan para tu racha, así que un día flojo de solo jugar sigue sumando.

Con las monedas vistes a Capy: hay unos 180 sombreros, atuendos y colores. Suena a detalle tonto. No sabes cuánta gente estudia para comprarle un sombrero a un carpincho.

Amigos, alarma y el bloqueador

La capa social es simple: código de amigo, podio semanal de monedas y "nudges", toques que le mandan una notificación real a tu amigo que hoy no ha practicado. Rachas respaldadas en el servidor, ganadas solo con acciones reales.

Y dos armas para el hábito que no hemos visto en ninguna otra app de esta lista: una alarma que solo se apaga respondiendo una pregunta de inglés, y un bloqueador que te pide una respuesta correcta antes de abrir Instagram. Tu pereza, trabajando para ti.

Para la memoria hay flashcards por temas de la vida real (viajes, trabajo, comida, citas), con miles de pares de frases con audio, y las tarjetas que ya viste no se repiten. Y tus estadísticas muestran tu semana, tu mes y de dónde salió cada minuto de práctica, para que veas tu constancia en lugar de suponerla.

Lo que Comigo no es

Honestidad completa. Comigo es nueva: no vamos a inventarle números, descargas ni estrellitas que no tiene. Solo enseña inglés y portugués brasileño como idiomas meta, así que si buscas francés, no es aquí. No tiene tutores humanos ni certificados de examen. Y no se puede usar en silencio: si hoy no puedes hablar en voz alta, no puedes usar Comigo. Eso es una decisión, no un descuido.

Para quién es

Para la persona que entiende inglés pero no lo habla, y a la que la sola idea de una videollamada con un nativo le aprieta el estómago. Sin desconocidos, sin agendar, sin público. Hablas desde la primera lección, en privado, hasta que un día el modo difícil deja de serlo.

Qué aplicación elegir según tu perfil

Ya conoces a las candidatas. Ahora, la decisión. Búscate en uno de estos cuatro perfiles.

Una persona frente a un cruce de tres caminos que nacen de distintos íconos de aplicaciones
No hay una mejor app universal. Hay un mejor camino para tu punto de partida.

Principiante total

Nunca estudiaste inglés, o lo poco del colegio se evaporó. Tu primer enemigo no es la gramática: es abandonar en la semana tres.

Tu prioridad es un hábito diario que no duela y las primeras doscientas palabras. Duolingo hace ese trabajo mejor que nadie, y gratis. Comigo también empieza desde cero, con la ventaja de que tu boca entrena desde el día uno y la desventaja de que requiere atreverte a hablar desde el día uno (spoiler: es menos grave de lo que crees cuando nadie te escucha).

Antes de elegir, dedica tres minutos a nuestro test de nivel de inglés. Mucha gente que se cree principiante total en realidad es falsa principiante, y eso cambia la recomendación.

Entiendes pero te congelas

El perfil más común del mundo. Series sin subtítulos, correos sin traductor, y en una conversación real: pantalla azul.

Escucha esto con atención: no necesitas más input. Llevas años acumulando input. Necesitas producir, en voz alta, cientos de veces, con alguien que te corrija. Ese es todo el diagnóstico.

Tus opciones reales: un tutor de Preply o Cambly si el presupuesto y la valentía te dan, HelloTalk o Tandem si eres sociable y paciente, o Comigo si quieres el volumen de práctica hablada sin el factor público. Este perfil es exactamente para quien construimos Comigo, así que sí, aquí dejamos de ser neutrales.

Lo que no debes hacer: otra app silenciosa. Sería tu quinta. Ya sabes cómo termina.

Y una nota de ánimo que este perfil necesita oír: no estás empezando de cero. Entender fue la parte larga y lenta, y ya la hiciste. Años de series, música y lecturas construyeron un vocabulario enorme que está ahí, esperando salida. Hablar es la mitad que falta, no el edificio entero. La gente que pasa de "entiendo pero me congelo" a conversar suele avanzar mucho más rápido de lo que espera, precisamente porque el almacén ya estaba lleno.

Necesitas inglés para examen o trabajo

Aquí hay una fecha, una entrevista o una certificación, y el inglés genérico no alcanza: necesitas vocabulario de tu campo y práctica dirigida.

Tu mejor inversión es un tutor de Preply especializado (los hay de entrevistas, negocios, IELTS, medicina, lo que necesites), porque un humano experto adapta cada clase a tu meta. Apóyalo con Mosalingua para el vocabulario específico y, si tu acento sabotea tus presentaciones, ELSA como tercera pata.

Arma el calendario con nuestro plan de estudio de inglés personalizado para llegar a tu fecha sin sprints desesperados de última semana.

Solo quieres opciones gratis

Presupuesto: cero. ¿Se puede? Se puede, con más esfuerzo de organización.

El combo gratis más completo de 2026: Duolingo para el hábito y la base, la capa gratuita de Busuu para feedback humano de escritura, y HelloTalk o Tandem para conversación real. Añade todo el input gratis del mundo: YouTube, podcasts, series.

El costo oculto es que tú haces de profesor: decidir qué estudiar, buscar compañeros de intercambio, sostener la disciplina sin que nadie te empuje. Gratis en dinero, caro en fuerza de voluntad. Funciona para gente muy motivada; el resto suele pagar algo pequeño justamente para no depender de su propia disciplina.

Un matiz importante para este perfil: gratis no significa improvisado. Al contrario, cuanto menos pagas, más necesitas un plan escrito, porque nadie te lo va a dar. Define tus 30 minutos diarios por bloques (10 de app, 10 de frases en voz alta, 10 de serie o podcast), anótalo donde lo veas y revisa cada domingo qué cumpliste. La gente que aprende inglés sin gastar un peso existe, y toda tiene esto en común: trata su plan gratuito con la seriedad de una matrícula pagada.

Combinar apps, lo gratis y las trampas

Tres verdades incómodas que casi ninguna reseña cuenta, y que deciden más resultados que cualquier función de cualquier app.

Una combinación realista

Nadie aprende inglés con una sola app, igual que nadie se pone en forma con una sola máquina del gimnasio. Pero el error contrario es peor: siete apps instaladas, ninguna usada en serio.

La fórmula sana son tres piezas:

  • Un núcleo hablado que uses a diario: Comigo, un tutor semanal, o intercambios constantes. Aquí se gana la partida.
  • Un complemento de memoria, diez minutos al día: Mosalingua, o las flashcards integradas de tu app principal.
  • Input real todos los días: una serie, un podcast, música con letra. Gratis y crucial para el oído; en la guía de listening tienes el método completo.

Total: 30 a 45 minutos diarios. Más piezas no suman, restan.

Cuándo cambiar de app (y cuándo no)

Cambiar de app es a veces la decisión correcta y a veces una forma elegante de rendirse. Cómo distinguirlas:

Cambia si llevas más de dos meses constantes y no puedes hacer nada nuevo en el mundo real. Constante es la palabra clave: si la usaste tres veces por semana y no avanzaste, el problema no era la app.

Cambia si tu objetivo cambió. La app que te sirvió para el hábito inicial no tiene por qué ser la que te prepare una entrevista. Graduarse de una app es un éxito, no una traición.

No cambies porque la novedad se acabó. Toda app aburre en la semana seis, igual que todo gimnasio. Justo cuando deja de ser novedosa es cuando empieza a ser entrenamiento. Si cambias cada vez que llega el aburrimiento, coleccionas semanas uno, que son las que menos enseñan.

La verdad sobre lo gratis

Las apps de inglés gratis existen y algunas son excelentes. Pero entiende el tablero: las gratuitas viven de anuncios o de convertirte en cliente de pago, así que la versión gratis está diseñada para ser útil, pero incompleta a propósito.

¿Está mal? No. Es el trato: tu atención o tu paciencia a cambio de acceso. Solo haz la cuenta completa. Si una suscripción te ahorra fricción y la usas de verdad, sale más barata que un curso gratis abandonado. La app más cara es la que no abres, aunque sea gratuita.

Las tres trampas clásicas

La vanidad de la racha. La racha mide que abriste la app, no que aprendiste. Una lección mínima de 30 segundos a las 23:58 mantiene el numerito y no te acerca a nada. La racha es un medio genial y un fin terrible.

Coleccionar apps. Descargar una app nueva produce la misma dopamina que estudiar, sin el esfuerzo. Conocemos gente con nueve apps de inglés y cero conversaciones en inglés. Elige tu combo de tres y prohíbete descargas nuevas por 90 días.

El bucle del eterno principiante. Reiniciar el curso básico por cuarta vez es cómodo: todo te suena, todo te sale, qué bien me siento. Es la cinta de correr del idioma: movimiento sin avance. Si un ejercicio no te exige, no te entrena. Sal del nivel "present simple" aunque incomode.

La prueba de los 7 días y el veredicto final

No le creas a esta guía. No le creas a ninguna. Las apps se prueban, y una semana bien usada te dice más que cien reseñas. Casi todas ofrecen prueba gratis o capa gratuita: úsala con método.

¿Por qué siete días y no uno? Porque el primer día toda app parece maravillosa. Es su mejor cara: el tutorial pulido, los ejercicios fáciles, la novedad haciendo su magia. Lo que te interesa saber es otra cosa: cómo se comporta la app, y cómo te comportas tú, cuando la novedad se apaga. Eso solo se ve con días de por medio, incluyendo al menos un día malo, con poco tiempo y cero ganas.

La semana de prueba tiene una regla: una sola app a la vez. Probar tres a la vez suena eficiente y no funciona, porque el entusiasmo se reparte y ninguna recibe una prueba justa. Elige tu candidata según tu perfil, dale sus siete días completos, y decide.

El checklist de los 7 días

  • Día 1: ¿Dijiste algo en voz alta en la primera sesión? Si completaste todo en silencio, ya sabes a qué familia pertenece.
  • Día 2: ¿El feedback te dijo exactamente qué corregir, o solo "bien" y "mal"? Feedback vago, progreso lento.
  • Día 3: ¿Volviste sin que nadie te lo recordara? ¿O la app te trajo de vuelta con algo mejor que culpa?
  • Día 4: El día difícil, sin tiempo ni ganas. ¿La app tiene un modo de 5 minutos que igual sume, o es todo o nada?
  • Día 5: ¿Puedes decir de memoria tres frases que no sabías el lunes? En voz alta, ahora mismo. Es el único examen que importa.
  • Día 6: ¿Sabes ya cuánto cuesta y qué incluye, o el precio sigue jugando a las escondidas?
  • Día 7: la pregunta final: ¿te imaginas usándola en marzo? Sé brutal. Un "supongo" es un no.

Cinco de siete respuestas buenas: quédatela. Menos: bórrala sin culpa, que el espacio mental también cuenta.

Tres señales de alarma

Mientras pruebas, mantén el radar encendido para estas tres.

La app celebra demasiado. Confeti por todo, trofeos por nada. La celebración barata infla la sensación de progreso sin el progreso. Pregúntate siempre: ¿me festeja por aprender o por seguir aquí?

El precio aparece tarde y con cuenta regresiva. "Oferta que termina en 04:59" es una técnica de presión, no una casualidad. Los descuentos de las apps casi siempre vuelven. Decide con calma; si la oferta era real, volverá.

Todo lo útil está bajo llave desde el minuto uno. Una prueba gratis debe dejarte probar la experiencia central. Si no puedes evaluar lo que vas a pagar antes de pagarlo, esa opacidad ya es información.

El veredicto, objetivo por objetivo

  • Construir el hábito desde cero: Duolingo.
  • Un curso ordenado tipo academia: Babbel.
  • Feedback humano sin pagar clases: Busuu.
  • Conversación real con nativos, ya: Cambly.
  • Preparar un examen o una entrevista: un tutor de Preply.
  • Pulir tu pronunciación: ELSA Speak.
  • Memorizar frases útiles rápido: Mosalingua.
  • Practicar gratis con gente real: HelloTalk o Tandem.
  • Aprender a hablar sin público, desde cero o desde "entiendo pero me congelo": Comigo.

La conclusión honesta

Si llegaste hasta aquí, ya viste el patrón. Las aplicaciones para aprender inglés no compiten tanto entre sí como parece: compiten contra tu abandono, y cada una defiende un territorio distinto.

Así que la decisión de verdad no es "¿cuál app es mejor?". Es "¿cuál es mi cuello de botella?". Si es el hábito, ya sabes cuál. Si es la estructura, ya sabes cuál. Y si es que entiendes pero no hablas, que es el cuello de botella de la mayoría, entonces necesitas la que te haga abrir la boca hoy, no la que te lo prometa para después del nivel 40.

Sea cual sea tu elección, mide tu punto de partida con la calculadora de fluidez: te da una fecha realista según tu nivel y tus minutos diarios, y esa fecha convierte "algún día" en un plan.

Y recuerda la regla que sobrevive a cualquier comparativa: la app solo pone la pista. Correr te toca a ti. Veinte minutos diarios en una app "del montón" le ganan por goleada a la app perfecta abierta dos domingos al mes. La constancia no es un consejo bonito de cierre; es, literalmente, la variable que más separa a quien habla inglés en un año de quien sigue leyendo comparativas el año que viene.

Empieza con una app. Dale siete días honestos. Y di algo en voz alta hoy, aunque sea una frase, aunque sea al espejo. Esa frase vale más que esta guía entera.

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